#BWYemen “Yemen: ‘nuevo’ foco de inestabilidad regional”

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El pasado 26 de marzo Arabia Saudí, encabezando una coalición formada por 10 países, lanzó una operación militar aérea –Tormenta Decisiva– sobre Yemen. Desde ese día los bombardeos diarios son constantes. Se trata de la primera alianza militar creada bajo el paraguas de la Liga Árabe y, salvando el conato que se produjo en Bahréin con motivo de las revueltas de 2011, de la primera intervención de una coalición árabe contra otro país árabe.

La naturaleza del conflicto en Yemen va mucho más allá de la rivalidad entre Arabia Saudí e Irán, como se simplifica en algunos análisis realizados. Es un conflicto complejo de múltiples variables y realidades, donde las fichas de ajedrez se mueven al compás de intereses locales, nacionales y regionales. Es a la vez una de las manifestaciones de un proceso de fondo que está alterando el mapa geopolítico de Oriente Medio: el cambio de la estrategia estadounidense en la región. En el escenario yemení, caracterizado por lealtades de base tribal, se enfrentan las fuerzas del presidente en el exilio Hadi y los hutíes, los seguidores del ex presidente Saleh, Al-Qaeda y Daesh entre otros, cada uno con sus propios intereses y objetivos. En este contexto la mayor parte de países árabes mueve sus fichas creando alianzas efímeras. Aunque no estamos ante un conflicto nuevo, ya que la historia reciente del Yemen está plagada de episodios de violencia e inestabilidad política (guerras civiles en la década de los 60, en 1972, 1979 y 1994 y revueltas hutíes periódicas entre 2004 y 2009), el escenario abierto con los ataques liderados por Arabia Saudí otorga una nueva dimensión regional al conflicto.

Las consecuencias de estas semanas de bombardeos y enfrentamientos armados han provocado ya más de seis centenares de muertos y miles de heridos, según denuncia la OMS. La ciudad portuaria de Adén es actualmente el principal escenario de combates entre las milicias hutíes y el ejército gubernamental, que cuenta con el apoyo aéreo de la Coalición. India, en coordinación con más de 26 países, evacuó a principios de la semana pasada a la mayoría de ciudadanos extranjeros y Rusia también desplegó un plan de evacuación de sus nacionales. Se calcula que hay más de 300.000 desplazados, y ya han empezado a llegar las primeras embarcaciones con refugiados yemeníes a las costas de Somalia, Yibuti, Eritrea y Sudan. Estos gobiernos están preparando planes de contingencia ante la previsible llegada de miles de yemeníes durante las próximas semanas, especialmente si crece la escalada bélica, en una zona donde las cifras de refugiados y desplazados ya son elevadas. La crisis humanitaria también está afectando a los más de 250.000 refugiados somalíes que viven en Yemen desde hace años y la ONU ya ha solicitado una tregua para poder crear corredores humanitarios en varias zonas del país y así atender a la población civil.

Arabia Saudí se encuentra en la disyuntiva de decidir qué papel jugar en este conflicto. Iniciada una campaña militar aérea con la que no le va a ser posible alcanzar sus objetivos tiene que decidir cuál va a ser el siguiente paso. Debe mantener la coalición si no quiere ver comprometido su liderazgo regional, pero ésta cada vez muestra mayores grietas, como ha podido comprobarse estos días con la decisión de Pakistán de proclamar su neutralidad y las críticas inmediatas de alguno de los miembros de la coalición. La opción de una invasión terrestre fue puesta sobre la mesa por el gobierno saudí desde el primer momento, pero los recelos de sus aliados para aportar fuerzas militares terrestres, con los riesgos que esta acción comporta, ha debilitado esta opción. ¿Se producirá finalmente? ¿Quién participaría en la misma? ¿Cómo reaccionaría Irán? ¿Hay una salida negociada a corto plazo a este conflicto? ¿El presidente Hadi podrá recuperar el gobierno? ¿Por qué Al Qaeda y DAESH tienen presencia en Yemen y qué papel están jugando en la actualidad?

Este conflicto se produce paralelamente a la ¿resolución? de la crisis nuclear iraní tras los acuerdos alcanzados entre Irán y las potencias del Grupo 5 +1 a principios de abril con la firme oposición de Israel. El foco de la inestabilidad regional se traslada al sur, mientras la guerra en Siria e Irak se enquista. ¿Cómo encaja el conflicto en Yemen en las dinámicas regionales generadas durante estos años? ¿Qué intereses tienen los países del golfo en Yemen? ¿Y Estados Unidos?

Muchos interrogantes y demasiadas preguntas. Este jueves hablaremos con Eduard Soler y Pamela Urrutia sobre la situación en Yemen y el impacto regional de este conflicto para intentar responder a las múltiples incógnitas que nos surgen. El debate será presentado por Sergio Maydeu, miembro de Beersandworld. ¡Recordad que cambiamos de bar!

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Eduard Soler es coordinador de investigación en CIDOB y profesor asociado en el IBEI y la Universitat Autònoma de Barcelona. Es politólogo y Doctor en Relaciones Internacionales por la UAB. Sus áreas de trabajo incluyen las relaciones euro-mediterráneas, la evolución política en el Norte de África y Oriente Medio, y la cooperación en materia de seguridad en el Mediterráneo.

Pamela Urrutia es investigadora de la Escola de Cultura de Pau y está a cargo de la investigación sobre conflictos y crisis socio-políticas en el Magreb y Oriente Medio. Sus áreas de trabajo incluyen procesos de desplazamiento, de género y de paz forzados. Tiene una Maestría en Relaciones Internacionales (IBEI) y un Diploma de postgrado en Comunicación para la Paz y los Conflictos (UAB)

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#BWNigeria “Nigèria, de potència regional a estat fallit”

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Amb una població de 170 milions de persones, Nigèria és el país més gran de l’Àfrica. Amb una extracció de 2 milions de barrils de petroli diaris, és el principal productor de petroli del continent africà i un dels primers del món. El 1999 s’hi va instaurar un govern civil i durant la primera dècada del segle XXI, el seu creixement econòmic anual era superior al 6 per cent. La combinació de recursos fan de Nigèria una potència regional natural; a més de ser el centre econòmic de la regió, les forces armades nigerianes i el seu cos diplomàtic van intervenir al llarg dels anys 90 en la resolució de guerres com les de Libèria, Costa d’Ivori i Sierra Leone.

No obstant això, Nigèria és un estat fallit i exportador d’inseguretat. Anys de mala governança i corrupció han minat les esperances dels nigerians, la meitat dels quals viuen en condicions per sota el llindar de pobresa, a més de reduir les oportunitats d’inversió per la ineficàcia a l’hora de mantenir la seguretat i unes infraestructures estables. Segons informes de Human Rights Watch, la corrupció “ha convertit el servei públic en una mena d’empresa criminal” amb repercussions a tota la regió.

Des de 2009 el nord del país viu en conflicte constant per la violència del grup islamista Boko Haram que busca la instauració de l’Estat Islàmic. El 2014 es va iniciar una escalada de la violència després que el president, Goodluck Jonathan, imposés l’estat d’emergència al nord del país. A principis d’aquest any, Boko Haram controlava 20 governs locals al nord-est de Nigèria -un territori de la mida de Bèlgica- i s’ha convertit en l’amenaça més gran per la seguretat del país i de la regió. L’ACNUR parla de mig milió de nigerians desplaçats de les seves llars fins al 2015, a més de desenes de milers de refugiats als països veïns i més enllà. En nom de Boko Haram hi continuen havent assassinats, violacions, segrestos i atacs a escoles al nord-est de Nigèria i la violència s’ha escampat als països veïns.

L’exèrcit nigerià, empobrit a causa de la corrupció dels alts càrrecs, no disposa de l’equipament necessari ni d’uns soldats amb voluntat per lluitar. En aquest context, el Txad, Níger, Benín i Camerun han començat a mobilitzar els seus recursos militars per fer front a l’expansió de la violència.

La falta de seguretat del país també arriba per mar: des de 2012, les aigües del golf de Guinea són el principal focus internacional de pirateria. D’altra banda, al delta del riu Níger, on s’hi acumulen la major part de reserves de petroli i gas del país, l’explotació continuada dels recursos naturals, la corrupció i el pillatge han generat una desforestació progressiva i un empobriment de la població local. Des dels anys 90 els habitants del delta viuen en conflicte amb les multinacionals petrolieres però només en determinats casos, com l’assassinat del líder i activista mediambiental Ken Saro-Wiwa (1995), hi ha hagut atenció mediàtica.

En aquest context es preveu la celebració d’unes eleccions presidencials el 28 de març. Inicialment previstes al febrer, la postergació de les eleccions també ha generat controvèrsia: la raó oficial de l’aplaçament va ser l’avís de l’exèrcit nigerià que no podria garantir la seguretat a la regió nord-oriental controlada per Boko Haram però els recels sorgeixen per la desconfiança dels nigerians envers l’exèrcit i per la sospita que el govern actual estigui guanyant temps per manipular els resultat de les eleccions, ja que els pronòstics apunten a una possible derrota del Partit Democràtic Popular del president Goodluck Jonathan.

El dimecres parlarem amb Óscar Mateos i Albert Caramés, per entendre millor què ha passat a Nigèria fins ara amb una aproximació històrica i geopolítica; quines són les narratives que s’utilitzen per explicar Boko Haram i quins desafiaments planteja; quin és l’abast regional i internacional del conflicte nigerià i si existeixen alternatives al govern actual. El debat serà moderat per Eva Soms, membre de Beersandworld.

Quan anunciàrem que teníem un cartell de luxe no ho dèiem perquè sí. Aquí us deixem una petita bio d’ells:

L’Albert és Llicenciat en Sociologia i postgraduat en Cultura de Pau. Actualment és investigador associat al GRIP (Groupe de Recherche et Information pour la Paix, Bèlgica) i membre del Patronat de la Fundació per la Pau. Anteriorment ha treballat a l’Escola de Cultura de Pau de la Universitat Autònoma de Barcelona i amb Nacions Unides (a Costa d’Ivori i la República del Congo) i amb Metges sense Fronteres (a la República Centreafricana).

L’Òscar és Llicenciat en Ciències Polítiques i de l’administració, postgraduat en Cultura de Pau i Doctor en Relacions Internacionals, amb menció europea, per la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Ha treballat a l’Escola de Cultura de Pau de la UAB diversos anys i col·laborat amb organitzacions com Metges Sense Fronteres al Sudan del Sud o Conciliation Resources a Sierra Leone. Va ser professor convidat de la Universitat de Sierra Leone (Fourah Bay College) entre 2006 i 2008. En l’actualitat és professor i vicedegà de Recerca i Relacions Internacionals de la Facultat d’Educació Social i Treball social Pere Tarrés (Universitat Ramon Llull).

Recordeu, dimecres 25 a les 19 hores a Inusual Project. Us hi esperem per participar al debat!

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#BWSiria “Siria: La Primavera Marchita”

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En Siria la conocida como Primavera Árabe se tradujo en la demanda por parte de la sociedad civil de reformas políticas, mejoras en las condiciones de vida, mayores libertades y respeto a los derechos humanos y el fin de la cleptocracia y la corrupción. Sin embargo, las protestas degeneraron rápidamente con el apoyo de la represión del régimen de Al-Assad, en un conflicto de naturaleza armada en el que se ha configurado un tablero de juego complicado, con al menos 5 grandes grupos de actores combatientes en territorio sirio: 1) Fuerzas gubernamentales leales a Al-Assad y sus aliados como la milicia chiita libanesa Hezbolá; 2) Frente Al-Nusra ligado a Al-Qaeda; 3) Estado Islámico de Irak y Siria (DAESH/ISIS) como escisión de Al-Qaeda; 4) Ejército Sirio Libre (ESL); 5) Combatientes kurdos, muchos de ellos integrados en los Comités para la Protección del Pueblo Kurdo (YPG), aunque otros aliados de Al-Nusra o del ESL. ¿Qué explica esta proliferación de actores armados? ¿Cuáles son los principales rasgos diferenciales de Siria en el marco de las primaveras árabes?

Como resultado del enquistamiento del conflicto cuatro años después de su inicio la cifra de personas muertas supera las 220.000, el desempleo está cercan del 50% y la mitad de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Según el ACNUR, a 23 de febrero de 2015 ya hay más de 3,8 millones de refugiados -un millón de los cuales, niños-, repartidos principalmente entre Turquía y Líbano, pero también en Jordania, Egipto e Irak, así como 6,8 millones de desplazados. Paralelamente, se realizaron 135.000 peticiones de asilo a la Unión Europea sólo en 2014. ¿Cómo está afectando a Siria y a los países limítrofes esta catástrofe humanitaria?

Siria es un país con una demografía y una historia complejas. Con unos 23 millones de habitantes (casi la mitad de los cuales desplazados o refugiados) es un mosaico étnico y sobre todo religioso, con una mayoría árabe y suní. Desde 1970 Hafez Al-Assad instauró un triángulo de acomodación en el poder basado en tres pilares (el Partido Baaz, las Fuerzas Armadas y el aparato burocrático) que se perpetuó con la continuidad del régimen baasista con Bachar Al-Assad tras la muerte de su padre en 2000. Bajo el Baaz, los cleavages sectarios se mantuvieron enmarcados en un equilibrio no escrito en la representación institucional, en el control político de los servicios de seguridad del estado (mujabarat) por parte de la minoría alauí a la que pertenece la familia Al-Assad y en un sistema de clientelismo político con oficiales del ejército, funcionarios y una reducida burguesía suní. ¿Qué alternativas hay para la superación de las fracturas de tipo sectario y religioso en Siria?

En lo político el Partido Baaz se inscribía en el panarabismo como ideología modernizadora de las sociedades árabes mediante un programa socializante en lo económico, laico en lo religioso y contrapuesto al sionismo israelí y a las injerencias de las potencias coloniales y se consolidó en el poder mediante un férreo control represivo de toda oposición, especialmente cruenta contra los Hermanos Musulmanes, que culminó con la masacre de Hama (1982) en la que murieron unas 10.000 personas. ¿En qué medida este nacionalismo panárabe esgrimido por el régimen de Al-Assad –y en su día también por Saddam Hussein- sigue siendo un discurso seductor o incluso “válido” en el mundo árabe?, y ¿en qué medida la tradicional oposición del régimen ha creado un efecto llamada de los movimientos yihadistas?

Finalmente, en política exterior el régimen baasista sirio mantuvo una política recíprocamente hostil hacia Israel, que desde la Guerra de los Seis Días en 1967 ocupa una parte considerable de los Altos del Golán sirios, claves para el control de los recursos hídricos en la región. El tradicional apoyo de Estados Unidos a Israel alineó a Damasco con la URSS en 1971, y esta alianza estratégica se mantuvo con Rusia tras el fin de la Guerra Fría. Actualmente Moscú, miembro permanente del Consejo de Seguridad, es junto con Irán el principal sostén internacional del régimen sirio y Tartus la única base naval rusa fuera del territorio de la antigua URSS. Mientras tanto, Turquía y Estados Unidos se apresuran a formar tropas para resucitar al casi desaparecido ESL, su aliado natural, paralizado por la corrupción e inoperativo tras su alianza estratégica con Al-Nusra para hacer frente común contra Bachar Al-Assad.

El potencial desestabilizador del conflicto en Siria para toda la región (Líbano, Jordania, Palestina/Israel, Irak, Turquía), el antagonismo regional entre Irán y Arabia Saudí y la nueva Guerra Fría entre Rusia y la OTAN constituyen otros elementos que influyen en la evolución del conflicto, tras el fracaso de los procesos de Ginebra I y Ginebra II promovidos por NNUU y de forma más reciente de las conversaciones de paz promovidas por Rusia entre el gobierno sirio y los sectores moderados de la oposición reunidos en la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria (CNFORS). ¿Cuáles son los acontecimientos internacionales que pueden influir de forma más significativa en la evolución del conflicto en Siria?

Centrándonos en la situación interna del país y los escenarios más probables que podrían producirse, el martes 3 de marzo trataremos de deconstruir y analizar los elementos del puzle sirio: actores participantes, punto de equilibrio actual, posibilidades de supervivencia del régimen e identificación (¡sólo identificación!) de procesos regionales e internacionales asociados tanto en la dimensión regional (equilibrios sectarios y religiosos chiitas/sunitas, Líbano/Hezbolá/Irán, Altos del Golán, Palestina/Israel, Irak, Kurdistán, DAESH/ISIS), como en la dimensión geoestratégica global (rol de Rusia, rol de las potencias occidentales y la OTAN). Contaremos para ello con los periodistas David Meseguer, Mohamad Bitari y el politólogo Jordi Quero a partir de las 19h en Inusual Project. ¡¡Os esperamos!!

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