TTIP: ¿Oportunidad o amenaza?

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La actual emergencia del sistema internacional multipolar se traduce en el comercio mundial en un creciente regionalismo abierto, especialmente intenso en Asia, en el marco del cual los bloques económicos establecen entre sí acuerdos comerciales preferenciales compatibles con la OMC. Tras la reciente culminación del acuerdo entre Japón y Estados Unidos para el Trans Pacific Partnership (TPP) las miradas recaen en el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) entre Washington y Bruselas, cuya décima ronda de negociaciones finalizó a principios de este verano.

La relación entre Estados Unidos y la Unión Europea es uno de los pilares que sustentan la economía global: conjuntamente representan el 60% del PIB mundial, el 33% del comercio de bienes y el 42% del comercio de servicios, con un volumen diario próximo a los 2.700 millones de US$. Sus inversiones recíprocas ascienden a 4 billones de US$.

La Declaración Transatlántica de 1990 intensificó los contactos políticos de alto nivel entre estos dos bloques, conduciendo en 1995 a la creación del Transatlantic Business Dialogue, un foro de negocios en el que participaban tanto administraciones públicas como poderosos lobbies empresariales. En este marco, el 11 de febrero de 2013 un grupo de “expertos de alto nivel” emitió un informe en el que recomendaba la apertura de negociaciones para el establecimiento del TTIP. Tanto Obama como el entonces presidente de la Comisión Europea, Durão-Barroso, anunciaron el inicio de conversaciones dos días después, alegando que el acuerdo permitirá generar hasta 2 millones de puestos de trabajo, beneficiará a las PyMEs y supondrá un paso más en el proceso privilegiado de integración y cooperación económica entre la UE y Estados Unidos para afrontar los retos globales.

Según la Comisión Europea el objetivo del TTIP es claro: facilitar los intercambios comerciales entre ambos lados del Atlántico. Para ello, las negociaciones se centran en eliminar las barreras arancelarias que se aplican mutuamente (un 4% de promedio) o reducirlas en aquellos sectores estratégicos especialmente protegidos, y en superar otras barreras no arancelarias que dificultan las relaciones comerciales entre ambos lados del Atlántico, avanzando entre otros en la armonización normativa.

Sin embargo, en marzo de 2014 se filtró un borrador de las negociaciones según el cual el tratado desregularía sectores estratégicos (energía, agua, banca, seguros, telecomunicaciones), crearía un polémico tribunal de arbitraje –ISDS- a través del que las empresas podrían demandar a los Estados si éstos promueven algún tipo de legislación contraria a sus intereses y ser indemnizadas por la pérdida de beneficios previstos, permitiría la libre circulación de capitales y establecería cuotas para la movilidad de trabajadores. También se puso de manifiesto que las negociaciones se estaban llevando a cabo con opacidad, y que los grupos de presión de las grandes empresas estaban teniendo una influencia decisiva en su definición.

Organizaciones de consumidores y usuarios, sindicatos, asociaciones profesionales, movimientos ecologistas y plataformas ciudadanas cuestionan los beneficios anunciados por la Comisión Europea y el Departamento de Comercio de Estados Unidos y denuncian en cambio que el TTIP implicará una rebaja de los estándares europeos de protección social y medioambiental, una limitación de la soberanía legislativa de los Estados y un déficit democrático a través de la consolidación del poder de las multinacionales. Estas presiones obligaron el pasado mes de junio a posponer la votación sobre la posición política del Parlamento Europeo en relación al TTIP, ante la falta de apoyos y la posibilidad de que diversos grupos ejercieran el key vote, tumbándolo de facto.

Conscientes del impacto que el TTIP puede tener en nuestras economías domésticas y de la profunda carga ideológica que envuelve este tema, B&W se ha propuesto organizar un debate para escuchar y contrastar los argumentos favorables y contrarios.

¿Existen motivos de fondo, más allá de la anunciada creación de comercio –y de los beneficios asociados a ello-, para la creación del TTIP?

¿Qué impacto puede tener en una economía europea aquejada de importantes shocks asimétricos aún no resueltos y debilitada tras seis años de políticas de “austeridad expansiva”?

¿Qué hay de mito y de realidad en cada una de las posturas encontradas en relación al TTIP y en qué medida afectará nuestra condición de ciudadanos y de consumidores?

Trataremos de encontrar respuesta a estas y otras preguntas con nuestros ponentes:

Saray Espejo, politóloga y responsable de asuntos europeos de Instrategies

Silvia Grünig, miembro de la Campaña Catalunya no al TTIP

Ferran Tarradellas, Director de la Representación de la Comisión Europea en Catalunya y Baleares

Os esperamos el próximo miércoles 21 de octubre en el Sifó Bar a las 19 horas

BWttip

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